En la cena de nuestra última noche en Uyuni comiendo pizza, sacamos la Lonely Planet para hacer los planes de los siguiente días. Divagando y divagando sacamos en claro que llevábamos mucho de desierto y que era una pena no ver algo de selva estando en Bolivia. Hicimos nuestros cálculos para ir Santa Cruz, que es la parte baja de la selva, pero era inviable en bus. 16 horas ida 16 horas vuelta desde la Paz. Vamos que no.
Luego pensamos en ir a Rurrenabaque, que es de donde se empiezan a hacer un montón de tours por la selva. Desde allí vas al parque nacional del Madidi y también pasa por allí el río Beni, que después de ser afluente de varios ríos llega al río amazonas. Eso sí había que pillar un avíon porque las horas de bus eran interminables y entonces no llegabamos a tiempo al machupichu que era nuestro único hito predefinido para el día 26 de Agosto.
Todas estas elugubraciones fueron a las 9 de la noche del sábado 11 de Agosto, por lo que todas las agencias estaban cerradas. Además el Domingo es un día festivo como todos sabems y nos ia a ser dificil hacer ningún negocio. Lo único que ya habíamos comprado eran los billetes de autobus en dirección a Potosí y salía a las 10:30 de la mañana. Aún sabiendo de la dificultad de encontrar respuestas a nuestras preguntas, nos levantarnos temprano el domingo y fuimos a las empresas de TAM y AMASZONAS que son los que vuelan a Rurrenabaque. Estaban cerradas y además nos dijeron que a las 9 de la mañana en punto había un corte general de luz en toda la ciudad de Uyuni, así que no teníamos internet para mirar los vuelos tampoco ni nada.
Visto que no teníamos nada más que hacer en Uyuni, nos metimos en el bus y paseo a Potosí. Bus cómodo y sin complicaciones.
Llegamos a Potosí y vuelta por la ciudad y poco más. Mucha contaminación y pitos de coches por doquier. Después de la tranquilidad que hemos vivido en San Pedro en Chile y en toda la zona de Uyuni en Bolivia, ha sido un cambio drástico. Potosí es el centro de una región minera muy importante. Se trata de viejas minas de plata que los españoles explotamos durante muchísimo tiempo. Ahora ya no queda plata pero se obtienen otros minerales igualmente valiosos. En días ésta fue una ciudad rica y de la que se obtenía mucha riqueza (a costa de esclavos), de ahí el dicho que hay por España de “Vales más que un Potosí”. Está llena de edificios coloniales, por ejemplo el de la Universida:

También existe un equipo llamado el “Real Potosí”, ¡su escudo es casi casi como el del Real Madrid!

El caso es que no pasamos mucho tiempo en esta ciudad, apenas el justo para visitar el centro y hacer alguna foto. Aquí se pueden visitar las minas con tours guiados, pero ojito, son minas en las que todavía se trabaja. Por los mismos túneles que paseas pasan toneladas de materiales cada hora y es peligroso. Además existen posibilidades de explosiones de gas o de intoxicación. Cuando entras te hacen firmar un papel diciendo que lo haces por tu cuenta y riesgo. Por último, el dinero que pagas no va a parar a los mineros que siguen trabajando con las mismas medidas de seguridad de hace cien años. Todo esto en conjunto, pero sobretodo el pasearte al lado de los mineros y hacerles regalos como si fueras Papa Noel hizo que decidieramos no hacer esa visita y marchar pronto hacia Sucre. Sucre es una de las dos capitales de Bolivia. Todos hemos estudiado en el colegio e instituto que la capital de Bolivia es La Paz, pero parece ser que en la constitución está escrito que la capital oficial es Sucre. Sea como fuere, en La Paz se concentran los ministerios y los senados mientras que en sucre se ha quedado el centro del poder judicial. A un sucreño no le digas que la capital es la Paz, y al revés tampoco.
A las 5 y media de la tarde nos metimos en una furgoneta dirección a Sucre y una vez allí encontramos un hostal normalillo que etaba bien pero con una cama más dura que una piedra.La calle estaba abarrotada de gente. Estábamos bastante cerca del centro y la gente hace vida en la calle, todo lleno de puestecillos callejeros, por lo que un poco follón y olor a gasolina que no veas. Como ya era tarde no teníamos muchos sitios para elegir para comer por lo que apostamos por un medio chino. Pero no sé si lo que elegimos fue un comedor social porque por 2 euros teníamos un filete, tallarines, arroz y patatas y bebidas. No digo que no esté bien, sólo que al día siguiente yo no me sentía nada bien de la tripa y Laura se puso bastante más enferma que yo.
Antes de sentir los efectos de los retortijones, fuimos a una agencia para ver si podíamos hacer algo de los que habíamos pensado hacía dos días. Teníamos pensado ir a la Selva pero estuvimos 2 horas hablando del tema con una chica super maja y decidimos que Domingo y yo nos iríamos a Rurrenabaque desde la Paz en avión, dormiríamos dos días en las pampas(poruqe había más animales que en la selva) y otro día en Rurrenabaque para volver a la Paz por la mañana. El vuelo de ida lo compramos con la empresa militar TAM, que aunque es más barato pues luego nos dijeron que siempre volaban con un montón de retraso y que habría la posibilidad de que no llegáramos a tiempo para hacer el viaje de tres días.El jeep que nos adentraba a las pampas salía alas 9 y media de la mañana y nosotros aterrizábamos a las 8 y pico. Estábamos un poco preocupados pero no había otra forma de hacerlo. También sacamos con la de la agencia los billetes de bus de Sucre a la Paz. Se suponía que eran 10 horas con un autobús cómodo.
Ese día en Sucre no fué muy bueno para las chicas. Yo a base de suero y a Laura no se le asentaba el estómago. Fuimos a uno de los mercados cercanos para un jugo de limón para Laura y pasamos por la sección de pollos y carnes y casi me da algo! Y eso que no olía nada de nada. Si no, me hubiese quedado allí. Estuvimos con Laura y Guille todo lo que pudimos antes de irnos Domingo y yo a la terminal de autobuses para coger el nuestro a la Paz. Aún así, nos dió tiempo a pasar por delante de la sede del poder judicial boliviano.

Llegamos en taxi después de un viaje locura por la ciudad entre coches horrososos. Nos estaba esperando la chica de la agencia para avisarnos que había un piquete en la carretera buena y que teníamos que cambiar de autobus porque iríamos por una ruta alternativa que pasaba por Cochabamba y que no estaba asfaltada. Le dimos mil gracias a la señora por estar pendiente y por no haber perdido el billete, porque si no hubiera estado ella con el caos que había no hubieramos encontrado el autobus que nos llevaba aunque fuera por el camino infernal de la muerte por el que fuimos.
Llegamos a la Paz después de 16 horas del infierno dando botes como locos, pero yo creo que aún así me dormí a ratos.
La Paz más de lo mismo. Enorme ciudad con miles de personas en las calles y montones de pequeñas tiendecitas por todos los lados.

Las iglesias coloniales como lo que tenemos aquí así que yo sin muchas fuerzas tampoco me maravilló la ciudad.

Al día siguiente a las 5 de la mañana estábamos en un taxi que nos llevaba al aeropuerto. Todo salió de perlas, a la hora establecida y en una hora estábamos en Rurre. Mi sensación de ser de esta gente rica que llega en medio de la selva y se baja de un mini avión casi para ellos.

A las 9 y media estábamos montados en el jeep que nos llevaría hasta unas barcas para empezar nuestro camino por las pampas.









